6 feb 2011

En fin

Siento el día como una coprofagia, sí,

así de bajo

y no entiendo lo que pasa

con lo que pasa

siempre rutinario, pérfido y torcido,

como payasos ancianos, sin gracia.

Y todo es tan cotidiano, que

mis horas se suicidan de aburrimiento, sí,

y caen como un genocidio, SIEMPRE quizá

vi las olas con tanta pereza,

que ni sé de lo que hablo;

parloteo, y parloteo porque sí, porque quiero,

porque el sonido rugiente del silencio lo amerita, porque sí,

por simple aburrimiento. sin gracia.

Pero ahora veo al poema como lejano, que

se me van los deseos orgásmicos, asexuales,

de una palabra dando a otra, en fin, sin fin,

con rimas y metáforas risueñas, burlescas, y en fin,

llenas de COPROFRAGIA literal hasta los huevos.

Por qué no hablar del silencio que surge siempre,

como acompañante oscuro, lleno de secretos, viajero,

lleno de prisa, siempre ahí, atento.

y

y

y

parloteo.

en fin.

1 ene 2011

De ti

Haré una carretera donde pasen

/elefantes, perros, gatos, putas, vagos, viejos.

Escribiré poesía bajo el asfalto; una calle coja de colores estridentes.

Y habrá ruidos, muchos ruidos.

Porque de ti se abren puertas

/en el piso,

porque de ti entiendo lo que otros no han podido

- y pateas culos filosóficos -

/porque de ti empieza mi mundo,

/un teatro de lomaje-tumorosos,

/fuera de actores incompetentes,

/fuera de tanta sociedad pérfida.

Y sobre todo, porque de ti

/mis manos se aferran al tiempo -y-

gozo minutos,

/río horas y

/escribo siempre.

De ti, de ti brota el arpegio en cualquier acequia, de ti,

de ti una cascada se hace acorde, el viento se hace trémolo,

los ladridos crean flamencos, los sauces tallan diapasones

y de las raíces las partituras el paso que da el ritmo,

la sonoridad clandestina da un bolero alegro.

Y el llanto -ya- no se hace grave, -pues-

/mis mejillas se hicieron melódicas,

y el pasado se desdibuja en cada métrica a destiempo.

Y me desaparezco, y no me encuentro, y escribo, y escribo,

y embarazo a la poesía y pare sombras, y las lanzo, las lanzo todas,

/y con las frazadas se van a los ríos y se pierden en las líneas

-que dan al escritorio- y del escritorio a un abismo sin tiempo.

31 dic 2010
El sonido seco de las piedras al encontrarse se asemeja tanto al del reloj, que da náuseas. Quería tener un pequeño espacio a solas, fuera de tanta impureza -lavarme todo, incluyendo los ojos- tomando el vacío en los brazos para acariciarlo hasta descascarar su misterio. Tender mi cabeza bajo la alfombra de la tierra, sepultarme en las raíces de un árbol viejo. Beber la imagen muerta de una hoja en un libro, o imitar el aleteo dantezco del cuervo.

En vano-