En fin
Siento el día como una coprofagia, sí,
así de bajo
y no entiendo lo que pasa
con lo que pasa
siempre rutinario, pérfido y torcido,
como payasos ancianos, sin gracia.
Y todo es tan cotidiano, que
mis horas se suicidan de aburrimiento, sí,
y caen como un genocidio, SIEMPRE quizá
vi las olas con tanta pereza,
que ni sé de lo que hablo;
parloteo, y parloteo porque sí, porque quiero,
porque el sonido rugiente del silencio lo amerita, porque sí,
por simple aburrimiento. sin gracia.
Pero ahora veo al poema como lejano, que
se me van los deseos orgásmicos, asexuales,
de una palabra dando a otra, en fin, sin fin,
con rimas y metáforas risueñas, burlescas, y en fin,
llenas de COPROFRAGIA literal hasta los huevos.
Por qué no hablar del silencio que surge siempre,
como acompañante oscuro, lleno de secretos, viajero,
lleno de prisa, siempre ahí, atento.
y
y
y
parloteo.
en fin.
De ti
Haré una carretera donde pasen
/elefantes, perros, gatos, putas, vagos, viejos.
Escribiré poesía bajo el asfalto; una calle coja de colores estridentes.
Y habrá ruidos, muchos ruidos.
Porque de ti se abren puertas
/en el piso,
porque de ti entiendo lo que otros no han podido
- y pateas culos filosóficos -
/porque de ti empieza mi mundo,
/un teatro de lomaje-tumorosos,
/fuera de actores incompetentes,
/fuera de tanta sociedad pérfida.
Y sobre todo, porque de ti
/mis manos se aferran al tiempo -y-
gozo minutos,
/río horas y
/escribo siempre.
De ti, de ti brota el arpegio en cualquier acequia, de ti,
de ti una cascada se hace acorde, el viento se hace trémolo,
los ladridos crean flamencos, los sauces tallan diapasones
y de las raíces las partituras el paso que da el ritmo,
la sonoridad clandestina da un bolero alegro.
Y el llanto -ya- no se hace grave, -pues-
/mis mejillas se hicieron melódicas,
y el pasado se desdibuja en cada métrica a destiempo.
Y me desaparezco, y no me encuentro, y escribo, y escribo,
y embarazo a la poesía y pare sombras, y las lanzo, las lanzo todas,
/y con las frazadas se van a los ríos y se pierden en las líneas
-que dan al escritorio- y del escritorio a un abismo sin tiempo.